Daniel Craig

Con ‘Casino Royale’, se convirtió en el Agente 007 más taquillero de la historia. Y ahora regresa en ‘Quantum of Solace’, una película de James Bond, filmada en Chile y en Panamá
Ni los éxitos de Batman o Superman pueden compararse con un héroe tan contemporáneo como el Agente 007. Y después de haber recaudado nada menos que 594 millones de dólares con Casino Royale, Daniel Craig lleva al cine Quantum of Solace y su ya clásico seudónimo James Bond. Sin el auto Aston Martin estacionado en la puerta y con un café, en vez de un Martini, Daniel aceptó la invitación para hablar sobre los secretos de su próxima multimillonaria producción, en pleno Soho de Londres.
—¿Alguna vez bromeó con el personaje de James Bond, fuera del cine? Tengo un amigo que hace reservaciones de restaurantes con el nombre de ‘Bond, James Bond’.
—(Ríe) No, yo no lo hago. Dejo ese tipo de bromas para otras personas.
—¿Ni siquiera antes de haberse convertido en el nuevo James Bond?
—No, de verdad, no. No era algo que estaba bajo mi radar.
—¿Cómo fue que aceptó entonces?
—Cuando me lo ofrecieron, al principio, estaba indeciso. Incluso dije: ‘No creo que quiera hacerlo’. No había ningún guión terminado y ni siquiera estaban listos para empezar el rodaje. Pero fueron persistentes. Y al final acepté.
—¿Cómo se atrevió a pensar en rechazar un éxito asegurado de James Bond?
—La actuación siempre me gustó y he tenido la suficiente suerte de trabajar la mayor parte de mi carrera en forma constante, ganando lo suficiente para vivir. Y eso siempre lo he tomado como un éxito. El solo hecho de recibir un cheque por hacer algo que me gusta es un éxito tremendo.
—En la película Casino Royale, James Bond ganaba 150 millones de dólares jugando al póquer. Y si mis matemáticas no me engañan, usted puede llegar a ganar mucho más con cuatro películas del Agente 007.
—Podría. Pero no sé si voy a terminar ganando tanto. Sería muy interesante si pudiera, pero me parece que tus cálculos están un poco fuera de la realidad.
—¿Qué compró cuando recibió el primer cheque como James Bond?
—Dudo que haya sido algo importante, porque el primer cheque de James Bond lo recibí después de la primera semana de rodaje y no había tiempo para ir de compras.
Con una altura de 1,80 m (5’11’), Daniel Craig es el más bajo de los actores que han interpretado antes aJames Bond. Es el único rubio y, entre todos, es el primero que nació después que comenzó la famosa serie de películas sobre el Agente 007.
En Cheshire, Inglaterra, Daniel nació el 2 de marzo de 1968. Su padre, Tim Craig, era el dueño del pubRing O’Bells, pero cuando él y su madre se divorciaron, Daniel, de apenas 4 años, se mudó a Liverpool con su única hermana mayor, Lea, para vivir con su mamá, Olivia, en la época en que también vio la primera película de James Bond, en 1973: Live and Let Die con Roger Moore. Inspirado en las típicas salidas al Liverpool Everyman Theatre, Daniel Craig empezó a actuar desde los 6 años, en diferentes obras escolares como Oliver, Romeo y Julieta o Cenicienta, hasta que en 1988 fue aceptado en el Guildhall of Music & Drama, teniendo como compañero a un entonces desconocido Ewan McGregor.
El debut en el cine sucedió en 1992, cuando con el rol del Sargento Botha apareció en una poco conocida película de boxeo sudafricano, The Power of One. Ese mismo año, Daniel Craig también trabajó para la televisión en Las aventuras del joven Indiana Jones. Con el tiempo, tuvo la oportunidad de actuar en otras películas de efectos especiales como el rodaje de Lara Croft: Tom Raider, como el enamorado rival de Angelina Jolie. Y después de interpretar a uno de los agentes secretos del Mossad en la película Munich, de Steven Spielberg, en 2005, Daniel recibió el ofrecimiento de interpretar a un agente secreto más famoso: 007, James Bond.
—¿Tuvo que pasar alguna prueba de fuego?
—Sí, hice una prueba de cámara. Tuve que hacer dos escenas, una era de Casino Royale y la otra era una tradicional toma de From Russia with Love, donde Sean Connery se encontraba por primera vez con un espía ruso.
—El DVD con su versión de Casino Royale, se vendió asegurando que ‘Daniel Craig es el mejorBond de la historia’. ¿Cree que sea así?
—No lo sé. Es algo que tienen que decir otras personas. Yo no podría comentar sobre algo así, pero suena bien que lo digan.
—¿Y cómo reaccionó cuando escuchó que Sean Connery, Roger Moore y Pierce Brosnan dijeron que usted había sido una buena elección para el rol del Agente 007?
—El halago es abrumador.
—¿Conocía a alguno de los actores que habían interpretado a James Bond?
—Conozco a Pierce Brosnan bastante bien. También me encontré con Roger Moore un par de veces. Y conocí a Timothy Dalton unos años antes.
—¿Y a cuál de todos prefiere?
—¿Cómo Bond o como persona?
—Como James Bond, claro.
—A Sean Connery, porque fue el que definió el personaje.
—¿En algún momento tuvo miedo de no poder lograr un buen trabajo?
—Por supuesto, pero nunca dudé de que íbamos a hacer una buena película, porque teníamos todos los ingredientes: Había un buen guión, buenos actores y un excelente director. Mi trabajo como Bondtampoco podía valorarlo hasta después del estreno.
—¿Y ahora? ¿No le da miedo que lo encasillen en el personaje de James Bond?
—Creo que hay cosas peores que eso.
Aprovechando el éxito de Daniel Craig como James Bond en Casino Royale, la nueva producción continúa con la historia que dejaron apenas una hora después del final. Agregándole drama y tensión, plantea desde el principio que James Bondno puede confiar en nadie, mientras busca al responsable de la traición de su amada Vesper. En su contra tiene ahora al propio gobierno británico y la CIA, arriesgando su vida para destruir al Quantum, que le da el título a la película Quantum of Solace.
Mezclando ficción con ciertos mitos reales, James Bond descubre que la CIA y el gobierno británico fueron manipulados por un despiadado empresario llamado Dominic Greene, para que un exiliado general Medrano derroque a un gobierno latinoamericano a cambio de tierras aparentemente inútiles. Es así como James Bond llegó a terrenos latinos como la ciudad de Panamá o el desierto de Atacama en Chile, para recrear diferentes lugares de Bolivia, además de una secuencia aérea en México.
—Cuando comenzó el rodaje de Casino Royale, usted dijo que si no se lastimaba interpretando aJames Bond, no lo estaría haciendo apropiadamente.
—Bueno, esta vez lo logré.
—¿Es verdad entonces que se cortó uno de los dedos de su mano?
—Solo una parte. ¿Viste dónde está la huella digital? Esa es la parte que me corté. Así que ahora me falta la huella digital en una mano. Pero solo en un dedo, está bien.
—¿Qué pasó?
—Fue durante una secuencia de lucha, donde tenía que cerrarle la puerta a otra persona, pero la puerta tenía un borde filoso que nadie había notado y me cortó el dedo.
—¿Y qué piensa sobre el encuentro de la realidad con la ficción, con James Bond en el medio?
—No entiendo muy bien lo que pasa en Venezuela o Bolivia, pero estoy seguro de que la situación es un poco confusa.
—¿Y si la película trata sobre un golpe de estado en Bolivia, por qué no filmaron directamente en Bolivia?
—Pura geografía y economía. No tuvo nada que ver con la política. Nos hubiera encantado ir a Bolivia, pero ya teníamos un lugar en Chile para el rodaje. Mudarnos de Chile a Bolivia nos hubiera costado demasiado dinero y no lo hubiéramos podido hacer. Por eso elegimos un paisaje cercano a Bolivia y ahí filmamos.
—¿También estuvieron en Panamá?
—Sí. Pasamos momentos grandiosos. La ciudad de Panamá es extraordinaria, especialmente Colón, donde filmamos la mayor parte del tiempo. Tengo recuerdos excelentes y sentimientos increíbles. El lugar es muy pobre, pero la gente era maravillosa y muy amigable, nos ayudó en el rodaje.
—¿Y en Chile?
—En Chile fue increíble estar a 10.000 pies de altura, en un observatorio espacial. No hay ningún otro lugar parecido en la Tierra. A la vista es todo desierto, nos llevaba dos horas llegar hasta Antofagasta y al final terminamos quedándonos ahí, porque era más fácil y pasamos la noche mirando las estrellas. Nunca vi nada igual. Había visto cielos estrellados en Africa o los Estados Unidos, pero nunca así.
—¿Vamos a ver a James Bond hablando en español?
—Un poco.
—¿Qué palabras dice en español?
—’Gracias’, ‘por favor’, ‘por qué’.
—¿No aprendió nada de español durante su estadía en Panamá o Chile?
—En verdad, estoy tratando de aprender español este año. Es algo que quiero hacer, para pasar más tiempo en Sudamérica. Yo nunca lo había estudiado en la escuela.
—¿Qué lugar de Sudamérica quiere visitar en particular?
—Me gustaría ir a Perú.
Daniel Craig se casó en 1992 con la actriz escocesaDiona Loudon y juntos tuvieron una hija llamadaElla, que vive con la madre, desde que la pareja se divorció, en 1994. Daniel también estuvo en una relación de pareja durante siete años con la actriz alemana Heike Makatsh y aunque lo vincularon conKate Moss o Nicole Kidman, nunca hubo más que una amistad, porque en los últimos tiempos mantiene otro noviazgo con la productora de cineSatsuki Mitchell. Y lo demostró cuando Satsuki lo acompañó al estreno mundial de Casino Royale.
—¿En qué se identifica con Bond?
—No lo sé, porque es un personaje que solo existe en las páginas de la novela de Ian Fleming o el cine. Por eso, es difícil.
—En Casino Royale, Bond había renunciado para pasar más tiempo con su enamorada, Vesper. ¿Usted renunciaría a su trabajo para pasar más tiempo con su familia?
—No voy a descartarlo. Si tuviera que hacerlo… lo haría.
—¿Pesa el hecho de haber cumplido 40 años hace poco?
—Todavía no noto el cambio.
—¿Se imagina interpretando a James Bond dentro de 10 años?
—No lo sé. Veremos, depende del éxito que tengamos
Keira Knightley

A los 23 años, la bella actriz inglesa se ha convertido en La Duquesa, el personaje de su último film, aunque insiste en que no hay similitudes entre las dos
‘Ella fue una mujer con poder político y una gran influencia en la moda. Pero en privado era muy solitaria’, dice.
La lluvia cae en los últimos días de verano en Toronto y, sin pedir permiso, el frío ahuyenta a la gente que dejó vacías las calles de la Avenida Bloor. Pero dentro del Hotel Park Hyatt nos espera Keira Knightley para descifrar los paralelos entre su vida y las celebridades de la realeza británica, como La Duquesa (The Duchess), que protagoniza ahora en cine.
—¿Los famosos de Hollywood se parecen a los aristócratas de otros tiempos?
—No sé. Yo creo que la realeza tiene muchos más guardias de seguridad (ríe).
—La princesa Diana, por ejemplo, murió perseguida por los mismos paparazzi que hoy la persiguen a usted. Y ella, justamente, había sido descendiente de la misma duquesa de Devonshire que ahora interpreta en el cine. ¿Las similitudes entre ellas, al menos, no la ayudaron para mejorar semejante interpretación?
—No. Yo tenía 11 años cuando la princesa Diana falleció. Tengo una buena imagen de ella, pero no conozco exactamente su historia como para encontrar ciertos paralelos. No me fijé en ella como inspiración para el personaje, porque además tenía suficiente con la biografía maravillosa de La Duquesa. Tenía toda la información que necesitaba. Definitivamente, quisimos lograr una película sobre la duquesa de Devonshire, no de la princesa Diana.
—Pero la publicidad de la película insiste en remarcar las similitudes…
—(Riendo) Ahí se nota la diferencia entre la gente de marketing y quienes realmente nos dedicamos al cine.
—¿Y qué hay de cierto sobre la sugerencia de modificar la foto del póster del film, para mostrarla con senos más grandes?
—No recuerdo que alguien haya querido aumentar el busto en la foto del póster. Y me agrada que no lo hayan hecho.
Con todo el lujo del cine, la película La Duquesa proyecta la historia sobre la hermosa duquesa de Devonshire,Georgiana Spencer, y la popularidad que tuvo, 200 años antes de su descendiente directa, Lady Diana Spencer. Keira se luce representando a una mujer que supo prevalecer por encima de la aristocracia, seduciendo a todos los hombres que la rodeaban, con la única excepción de su esposo (Ralph Fiennes).
—¿Cómo fue que le propusieron un guión tan importante como La Duquesa?
—El guión había llegado a mi casa con tres enormes plumas de avestruz y un moño dorado. Y pensé: ‘No me importa lo que sea, es fantástico’ (ríe). Y lo leí. Ella me pareció fabulosa. La simple idea de una mujer con semejante poder político y la influencia que tenía en la moda es toda una fuerza de la naturaleza. Pero en privado era alguien vulnerable, muy solitaria. La combinación de ambas cosas me pareció fascinante.
—¿Le preocupó en algún momento que no pudiera hacer un buen trabajo?
—Ah, sí. Siempre me preocupo muchísimo. Pienso que hay que enfrentar el fracaso, porque a veces las cosas no salen de la forma que uno espera que salgan. Pero eso es lo excitante de mi trabajo.
—Insistimos, ¿no encuentra cierto parecido con La Duquesa?
—¿Te parece que soy como ella? Yo no creo que sea así. Ahí te di mi respuesta.
—¿No se identifica con la obsesión que existía en esa época con las celebridades?
—Personalmente, no busco trabajos biográficos, así que nunca pensé en encontrar ningún paralelo conmigo, para nada. Pero sí, me pareció interesante que el culto por las celebridades existía hace 300 años. Pero lo interesante de la historia fue ver la forma como ella manipulaba su imagen, en el momento en que su matrimonio se destruía. Es un aspecto muy sicológico del personaje.
—¿Le gustaría ser madre joven, como lo fue la duquesa de Devonshire?
—¿Si quiero tener un hijo propio? No quiero, gracias. Claro que no hay que decir nunca y en algún momento del camino lo tendré, pero no ahora. Estoy bien así.
Keira nació en la inglesa ciudad de Teddington, el 26 de marzo de 1985. Y teniendo una madre como la actriz y autora Sharman MacDonald, además de un padre actor, Will Knightley, era lógico imaginar a Keira en un camino parecido. Pero no tan rápido, como cuando con solo 3 años pidió que le consiguieran un representante. Después de tanto insistir, los padres le permitieron que participara en algunas obras de teatro, durante las vacaciones de verano, y a los 6 años, Keira ya estaba trabajando en televisión.
El cine le abrió las puertas en 1999, como uno de los grandes secretos que George Lucas escondió en la superproducción deStar Wars: Episode I —The Phantom Menace, cuando Keira Knightley apareció detrás del personaje Padme, aunque muchos creyeron que era NataliePortman. Con apenas 15 años, Keira también se animó a rodar un primer desnudo en la película After the Hole y, por razones legales, su madre incluso tuvo que dar el visto bueno por escrito. A los 16, tuvo éxito cuando protagonizó Bend It Like Beckham, una película independiente, de bajo presupuesto, que terminó recaudando 76 millones de dólares en todo el mundo, gracias a la buena idea de los productores que volvieron a reestrenar la película, apoyados en la publicidad de la primera versión de Piratas del Caribe, en la que Keira actuó al lado de Johnny Depp yOrlando Bloom.
Keira fue reconocida como una de las mejores actrices de su generación cuando fue nominada al Oscar por la excelente película Pride and Prejudice. Y después de haber perdido frente a ReeseWitherspoon, tal vez tenga una nueva oportunidad de formar parte de la ‘realeza’ de Hollywood, si gana el Oscar con la nueva película La Duquesa.
—¿Personalmente, perdonaría una infidelidad en su pareja?
—No pienso contestar esa pregunta.
—¿Por qué?
—Porque no, me parece ridículo.
—La película muestra a la duquesa de Devonshire sobreviviendo a las peores infidelidades, incluyendo la de su mejor amiga, que vivía bajo el mismo techo.
—La Duquesa y su marido son como dos imanes que se repelen. Y después, cuando su amiga la traiciona y tiene que aceptar la convivencia con ella, pasa de una intensa amistad a un odio total, volviendo al respeto entre las dos. La situación es terrible.
—¿Cree que la Duquesa ejerció cierta influencia en algunos cambios de la mujer en la sociedad?
—Yo no sé si las cosas cambiaron por ella, porque los cambios tardaron 200 años en llegar. Pero es fascinante ver cómo pudo comportarse en un momento donde las mujeres eran en cierta forma la propiedad de sus padres y luego de sus esposos. Y aunque las mujeres no tenían el derecho a votar, ella se involucró apasionadamente en la política.
—En la película, al menos, se nota una evidente preocupación por la moda de aquella época, porque el vestuario es una segura nominación al Oscar. ¿Algo así, tan bien hecho, ayuda a una mejor actuación?
—Sí, cambia la forma como te paras, caminas, hablas. Es un método fabuloso para meterse en el personaje.
—En la escena donde la peluca de la Duquesa se prende fuego, ¿no necesitaron usar ningún doble?
—El director quiso que la hiciera yo y acepté, pero después la compañía de seguros planteó la posibilidad de que yo me prendiera fuego y no me dejaron hacerla. Lo que ven son puros efectos digitales.
—¿Qué otro desafío la espera?
—En lo que respecta a desafíos, puedo esperar cualquier cosa. Lo que me gusta es escaparme dentro de un personaje. Me siento más cómoda si el personaje es diferente a mí. Lo gracioso es que entonces sería un reto interpretar a alguien que se me parezca, porque me resultaría difícil.
—¿Será posible producir una segunda película sobre la Duquesa?
—¿Sabes qué? Creo que debería hacerse una serie de TV. Hay tantas historias dentro de la misma película… Sería grandioso.
—¿Y usted las protagonizaría?
—No. Ya lo hice una vez. No necesito interpretar a la Duquesa de nuevo
Ann Hathaway

Me siento muy dichosa de estar en el momento que estoy y de poder hacer lo que me gusta’
Como es habitual, París deslumbra bajo la luz del sol estival que se extiende hasta entrada la noche. Igualmente deslumbrante apareció Anne Hathaway con un sobrio diseño de Kaufman Franco color ciruela, bajo el emblemático domo del Grand Palais —que Henri Deglane diseñó para la Feria Universal de París de 1900— anclado por dos de los cinco megaeslabones que el escultor Richard Serra instaló como su Promenade paraMonumenta 2008. Fue en ese contexto que Lancôme elevó el escenario por donde emergió la multifacética Hathaway. Magnífica la embajadora de la nueva fragancia: Magnifique.
Al día siguiente, entre hermosos arreglos florales de rosas y peonías rojas, saluda gentil y asombrosamente petite (en contraste con la imagen de la noche previa), la actriz cuya fama se disparó a partir de The Devil Wears Prada (2006), donde pasó la prueba y se destacó al compartir la pantalla junto a Meryl Streep. Sonríe al dar la bienvenida a la suite del Ritz donde se encuentra. De inmediato indaga: ¿Quieres tomar algo? Ante la respuesta, sirve un vaso de agua. Delicada y sobria viste rigurosamente de negro; los aretes de ónix y plata acentúan el movimiento de su cabeza. Comenta acerca de lo feliz que se siente y lo mucho que aprecia el trato de Lancôme: ‘Han sido muy gentiles y me malcrían muchísimo’. La noche anterior aludió al hecho de haber sido seleccionada para encarnar la femineidad y sensualidad francesas siendo norteamericana. ¿Cómo se lo planteó? ‘Interpreté lo que Odile (Roujol, presidenta de Lancôme International) y su equipo describieron acerca de la fragancia. Imaginé quién era la chica y en qué momento de su vida estaba; desde esa perspectiva creé el personaje en mi mente y lo conversé con Peter Lindbergh’. Murmulla: ‘Uuuuh, fue maravilloso’, en lo referente a la colaboración con el reconocido fotógrafo con quien temporadas atrás ya había hecho una cubierta: ‘Fue una prioridad para la campaña, porque si bien él es un icono, siempre le da frescura al trabajo’. En la filmación de un largometraje por lo general ‘desaparece bajo la piel del personaje durante tres meses’. ¿Qué papeles han sido los más difíciles? ‘Cada rol tiene su reto. En The Devil Wears Prada era salir de la cama y asegurarme que podía compartir la pantalla con Meryl Streep. En otras películas, las exigencias tienen que ver con acentos y aspectos técnicos; en otros, que son más físicos, es lidiar con el agotamiento’. Para relajarse hace estiramientos, ejercicios de voz y ‘me aseguro de que sé todos los diálogos’.
A los 25 años, Hathaway es una lectora voraz de ‘todo lo que encuentro, aunque por algún motivo leo ficción en el invierno y biografías en el verano. Acabo de terminarGeek Love, una novela extrañísima, fuera de lo común y fabulosa. También leí Three Cups of Tea, un libro maravilloso acerca deGreg Mortenson, que trató de escalar K2 (la segunda montaña más alta en la Tierra es parte del Karakórum, una sección de la cordillera del Himalaya) y terminó fundando el Central Asia Institute, organización con la que ha construido más de 50 escuelas para niñas en Paquistán y Afganistán’. Es una apasionada de la música. Entre sus favoritos están ‘la versión sinfónica de New World de Björk), porque es sobrecogedora y bella. Me gusta mucho Loose Lips, una canción inteligente y subversiva de Kimya Dawson que a veces necesito escuchar; también Jenny Lewis y Rufus Wainwright. Y ahora —sonríe entusiasmada— estoy metida en She and Him, el nuevo álbum de Zooey Deschanel’.
Dice que trata de llevar una vida balanceada, centrada y abierta, donde sus prioridades estén en su debido sitio. Además, ‘me recuerdo la suerte que tengo de estar donde estoy y que todo va a salir bien’. Se siente inspirada por la generosidad que bien puede ser el que ‘te traigan una taza de café que no pediste o te den un abrazo’. ¿Qué la fastidia? Responde divertida que se siente malhumorada cuando no duerme el tiempo necesario, ‘así que ejerzo la profesión equivocada, porque nosotros (los actores) nunca dormimos’. Se impacienta cuando está atascada en medio del tráfico o se salta la salida del subway, y aunque lo hace frecuentemente, no le agrada llegar tarde. Ah, pero ‘el no quedar bien con otras personas o decepcionar a alguien’ le resulta problemático. ¿Cuál es tu principal responsabilidad como persona pública? ‘Trato de decir la verdad en mi trabajo y en mi vida, lo que no implica que soy un libro abierto y que no trato de protegerme. Trato de tomar decisiones que me hagan sentir orgullosa en cualquier momento de mi vida, porque espero tener una larga carrera y una larga vida’.
¿Como embajadora de Magnifique? ‘Evidentemente quiero representar a Lancôme como la marca quiere ser representada. Es una marca que aprendí a querer desde muy joven’. Cuenta que de adolescente, se escondía de su mamá para usar la crema humectante de Lancôme. Elabora acerca de la marca: ‘Una de las cosas que más me gustan de Lancôme y de L’Oréal es que cuando se acercaron a mí, me dijeron que no querían que fuera solamente la embajadora de una marca, sino que querían involucrarse con las obras benéficas en las que trabajo’. Antes de la inauguración oficial de Get Smart, Lancôme auspició una proyección a beneficio del Lollipop Theatre Organization, causa benéfica con la cual Anne trabaja; durante la subasta recaudaron 50.000 dólares. Ese tipo de participación la entusiasma: ‘Es muy raro encontrar una corporación de ese nivel tan compasiva para los deberes civiles; ese fue un punto importante para que me involucrara con ellos’.
Al verla en los eventos relacionados a la campaña de Magnifique y Get Smart, al igual que en las entrevistas, en las Alfombras Rojas y en los photo shoots, es evidente cuánto disfruta el mundo de la moda. Aclara que ‘no compro mucha ropa, pero cuando estoy en una campaña, me la prestan’. Entre sus diseñadores preferidos destacan Miuccia Prada, John Galliano,Marc Jacobs, Stella McCartney,Stefano Pilati para Yves Saint Laurent,Rag & Bone y Comme des Garçons. Aunque con frecuencia viste de rojo, dice que prefiere combinar colores y concluye: ‘Me divierto más con la ropa prestada que comprando ropa’.
En cuanto al equilibrio entre su vida privada y pública: ‘Trato de priorizar la privacidad y me recuerdo que yo me conozco mejor que nadie, así que si leo algo que han escrito sobre mí y sé que no es verdad, me digo que la verdad emergerá en algún momento. Si escriben algo acerca de mi personalidad que no es agradable, me recuerdo que los intercambios con las personas son los que reflejan quién soy en realidad. Debes tener fe en que las cosas ocurren por un motivo, para hacerte crecer’. Trae a colación el bocadillo que se usa en The Devil Wears Prada: ‘Un millón de chicas matarían por tener tu trabajo’. ¿Qué les dirías a esas chicas dispuestas a hacer cualquier cosa a cambio de estar en tu posición? ‘No tengo ningún mensaje, no creo tener autoridad para decirle a nadie lo que tiene que hacer. No quiero predicar, sencillamente me siento muy dichosa de poder hacer lo que me gusta’.
Entretanto, continúa trabajando, disfrutando del ‘agua cuando tengo sed y la comida cuando tengo hambre’, del sabor del océano, en particular cuando lleva mucho tiempo lejos de él: ‘Me encanta la sensación del salitre en la piel al salir del mar’. Todavía busca el olor de la casa de su abuela antes de que ella falleciera y se encanta con el de ‘la nieve cuando estás en el bosque y experimentas esa sensación de silencio vivo que es tan bella’. C’est magnifique!
Penelope Cruz

| por: Fabián W. Waintal Fuente: Vanidades Con un sensual acento español, la actriz confiesa que ‘lo que te da la felicidad de este trabajo es sentir que no sabes nada y que te quedan millones de cosas por aprender’ Eran las seis de la tarde en Madrid y las nueve de la mañana en Hollywood. Mi teléfono sonó a la una de la tarde, en medio de un viaje por Buenos Aires. ‘Hola, Fabián. ¡Habla Penélope!’. Sin asistentes ni representantes, Penélope Cruz en persona, había aceptado el pedido de una entrevista exclusiva, en medio de la ocupadísima agenda, que solo podía ofrecer por teléfono, ante las diferencias de horario y ubicación geográfica. Con la misma calidez de siempre, se brindó abiertamente. ‘Te hablo desde un estudio de El Deseo, la productora de Pedro Almodóvar. Estamos rodando la nueva película de Almodóvar’. |
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